Wanderer
Every flashcard pack and every book.
- Sample stories + live demos
- All vocabulary + grammar flashcards
- All A1–B2 books
- Conversation flashcards (soon)
- Learning games
- AI companion chat
Cada noche, cuando cierro los ojos, despierto en otro mundo. Y cada noche, me muero un poco más.
No es un sueño. Lo sé porque en los sueños no sientes hambre. En los sueños no recuerdas el olor del café por la mañana. En los sueños no tienes una mujer que te dice «buenos días» con la misma voz, cada día, durante tres años.
En este mundo, me llamo Daniel. Tengo treinta y dos años. Trabajo en un banco en el centro de la ciudad. Mi mujer se llama María. Tenemos un hijo pequeño, Lucas, que tiene cuatro años. Vivimos en un apartamento con una ventana grande que mira hacia el parque.
Pero cuando me duermo aquí, me despierto allí.
En el otro mundo, me llamo Marco. Tengo la misma cara, los mismos ojos, pero todo lo demás es diferente. Soy profesor en una escuela. No tengo mujer. Tengo una amiga especial, Elena, que tiene el pelo rojo y una risa que suena como música. Vivimos juntos en una casa cerca del mar. Por las mañanas, me despierto escuchando el agua.
Las dos vidas son reales. Las dos familias me esperan. Los dos trabajos necesitan mi atención.
El problema es el tiempo.
Cuando duermo ocho horas aquí, paso ocho horas allí. Pero mi cuerpo no descansa. Mi cabeza no para. Es como trabajar dos veces sin descanso, todos los días, durante meses.
María dice que estoy muy cansado. Elena dice lo mismo. Mis jefes en los dos mundos ven que algo está mal. Hago errores en el trabajo. Olvido cosas importantes. A veces me quedo dormido cuando hablo con otras personas.
Los médicos no encuentran nada malo. Las pruebas salen bien. —Necesitas dormir más —me dicen. Pero no puedo. Cuando duermo, vivo.
Un día, encontré una nota en mi ropa. No la escribí yo.
«Tienes que elegir», decía. «Una vida o la otra. No puedes tener las dos».
La letra era mía. Mi otro yo la había escrito.
Esa noche, cuando me desperté como Marco, busqué más notas. Las encontré por toda la casa. En el espejo del baño. Dentro de los libros. Debajo de mi cama.
«Ya no podemos más».
«El cuerpo se está muriendo».
«Hoy me caí en la calle. No pude levantarme durante cinco minutos».
Mi otro yo había llegado a la misma idea. Teníamos que elegir.
Pero, ¿cómo eliges entre dos vidas? ¿Cómo decides quién tiene que morir?
Si elijo ser Daniel, Marco desaparece. Elena esperará junto a la ventana, mirando el mar, pensando por qué nunca volví. Mi vida como profesor termina. Mis estudiantes tendrán otro maestro.
Si elijo ser Marco, Daniel desaparece. María se quedará sola con Lucas. Mi hijo crecerá sin padre. Cada vez que mire mi foto, preguntará: —¿Dónde está papá?
Durante semanas, no pude decidir. Me estaba muriendo en los dos mundos.
Una mañana, Lucas me despertó. Saltó sobre la cama y me abrazó con fuerza.
—Papá, tienes que ver esto —dijo—. Hay un pájaro azul en la ventana.
Me levanté despacio. Fui a la ventana con él. El pájaro era pequeño, muy bonito, con ojos negros. Lucas lo miraba con toda la alegría del mundo.
—¿Tú crees que es feliz? —me preguntó.
—Sí —dije—. Creo que sí.
—Yo también quiero ser así de feliz —dijo Lucas. Luego me miró con sus ojos grandes. —¿Tú eres feliz, papá?
No pude responder. Porque no sabía.
Esa noche, escribí una carta para Elena. Le expliqué todo. Sé que no me creerá, pero tenía que intentarlo.
«No sé qué soy», escribí. «No sé si soy Daniel que sueña con Marco, o Marco que sueña con Daniel. Pero sé una cosa: hay un niño que me necesita. Hay un hijo que me espera cada mañana. Y cuando él me pregunta si soy feliz, quiero poder decir que sí».
Cerré los ojos esa noche sabiendo que sería la última vez.
Cuando me desperté, estaba en mi cama. María dormía a mi lado. Por la ventana, entraba la luz del sol.
Me levanté y fui al cuarto de Lucas. Estaba dormido, con su pequeño oso entre los brazos.
Ahora solo tengo una vida. Una familia. Un nombre.
A veces, por la noche, sueño con el mar. Escucho el agua. Veo el pelo rojo de una mujer que ya no existe. Y me despierto triste, con los ojos llenos de agua.
Pero luego Lucas entra en mi cuarto. Me abraza. Me dice «buenos días, papá».
Y sé que elegí bien.
Choose a category
Every flashcard pack and every book.
Everything — plus the games and the AI companion.