Wanderer
Every flashcard pack and every book.
- Sample stories + live demos
- All vocabulary + grammar flashcards
- All A1–B2 books
- Conversation flashcards (soon)
- Learning games
- AI companion chat
El bebé en mis brazos tiene mis ojos. Pero no tengo hijos. Todavía no.
Todo empezó un viernes por la noche. Estaba solo en mi apartamento, mirando la televisión. No esperaba a nadie.
Alguien llamó a la puerta. Tres veces. Me levanté del sofá y caminé hacia la puerta. Cuando la abrí, vi a una mujer. Era joven, tal vez treinta años. Tenía el pelo negro y ojos verdes. Nunca la había visto antes.
En sus brazos había un bebé. Dormía tranquilo, con una mano pequeña cerca de su cara.
—Este es tu hijo —dijo la mujer.
Me quedé sin palabras. —¿Perdón?
—Tú en el futuro me dijiste que te lo diera ahora.
Miré al bebé. Miré sus ojos. Eran mis ojos. Iguales. La misma forma. Mi corazón empezó a ir más rápido.
—No entiendo —dije—. No te conozco. No tengo hijos.
—Todavía no —dijo ella—. Pero los vas a tener. En el futuro, tú y yo estamos juntos. Este es nuestro hijo. Tiene seis meses.
—Eso es imposible.
La mujer me miró con ojos serios. —Sé que es difícil de creer. Pero mira esto.
Tomó un teléfono de su mano. No era un teléfono de ahora. Era muy delgado, casi sin peso. En la pantalla vi una foto. Era yo, pero mayor. Tenía pelo gris. Y estaba con ella. Con la mujer. Con el bebé.
—Esta foto es del año dos mil treinta y cuatro —dijo—. Diez años en el futuro.
Mis manos empezaron a moverse solas. —¿Por qué? ¿Por qué me das al bebé ahora?
La mujer miró hacia la calle. Sus ojos tenían miedo. —Porque en el futuro, alguien quiere hacerle daño. Hay personas malas que lo buscan. No es seguro allí. Tú, el tú del futuro, encontró la manera de venir aquí. Para que él esté bien.
—¿Cómo es posible?
—No tengo tiempo para explicar. Esas personas nos buscan. Tengo que irme. Ahora.
Me puso al bebé en los brazos. Era más pesado de lo que esperaba. Estaba vivo. Era real.
—Espera —dije—. No puedo con un bebé. No sé cómo. No tengo nada. No tengo leche, no tengo ropa para él, no tengo…
—Vas a saber —dijo ella—. Eres un buen padre. Lo vas a ser. Ya lo eres.
—¿Cuándo vas a volver?
Ella no respondió. Solo me miró con ojos tristes.
—¿Vas a volver? —pregunté otra vez.
—No lo sé —dijo—. El futuro cambia. Tal vez sí. Tal vez no. Tal vez todo es diferente ahora.
—¿Cómo te llamas?
—Ana.
—Ana —dije otra vez. El nombre me pareció conocido. No sabía por qué.
—Por favor, cuídalo bien —dijo Ana. Su voz casi se rompió. —Se llama Daniel. Como tu abuelo.
Mi corazón se paró por un momento. Mi abuelo Daniel murió cuando yo tenía diez años. Nadie sabía que quería poner ese nombre a mi primer hijo. Era algo que solo yo sabía. Algo que nunca dije a nadie.
Ana empezó a caminar hacia la escalera.
—¡Espera! —dije en voz alta—. No puedes irte así. Necesito respuestas.
Se paró. Me miró una última vez. —Las respuestas van a venir. Con el tiempo. Confía en mí.
Y se fue por la escalera. No la vi más.
Me senté en el sofá con Daniel en mis brazos. Él se despertó y abrió los ojos. Mis ojos. Me miró y me dio una pequeña sonrisa.
En ese momento, supe que era verdad. Era mi hijo.
No conocía a Ana todavía. Pero sabía que la iba a conocer. El futuro ya estaba escrito.
O tal vez no.
Miré al bebé otra vez. Si podía cambiar el futuro… si podía hacer las cosas de otra manera… ¿qué iba a pasar con él? ¿Iba a desaparecer? ¿Iba a cambiar?
Daniel me miró. Empezó a hacer ruido. Tenía hambre.
Miré mi apartamento vacío. No tenía leche. No tenía nada.
Pero tenía a mi hijo. Un hijo del futuro que ahora era parte de mi presente.
Y entonces supe una cosa con total seguridad: no iba a cambiar nada.
Porque él ya estaba aquí. En mis brazos. Mirándome con mis propios ojos.
Y eso era todo lo que necesitaba saber.
Choose a category
Every flashcard pack and every book.
Everything — plus the games and the AI companion.