Tres Tazas de Café

Tres tazas de café. Cada mañana. Pero el viejo vive solo.

Lo veo desde mi ventana mientras tomo mi café. Su mujer murió hace diez años. Su hijo se fue hace veinte. Entonces, ¿quién bebe el café?

Hoy quiero saber. Camino hacia su casa. El jardín está lleno de flores viejas y árboles grandes. La puerta está abierta. Entro.

—Buenos días —digo.

El viejo está en la cocina. Tiene el pelo blanco y los ojos azules, como el cielo de enero. Me mira.

—Buenos días, joven. ¿Quieres café?

—Sí, gracias.

Entonces lo veo. Sobre la mesa hay tres tazas de café. Tres tazas, pero solo hay dos personas en la cocina.

—¿Por qué tiene tres tazas? —pregunto.

El viejo no responde. Toma su taza y bebe. Sus ojos miran algo que yo no puedo ver.

—Mi mujer murió hace diez años —dice al final—. Mi hijo se fue hace veinte años. Pero cada mañana, pongo tres tazas.

—¿Por qué?

—Porque alguien siempre las bebe.

Un frío me llena el cuerpo. Miro las otras dos tazas. Están llenas de café muy caliente.

—No entiendo —digo.

El viejo se pone de pie. Camina hacia la ventana y mira el jardín.

—El día que mi mujer murió, yo estaba en el trabajo. Llegué a casa tarde. Ella me esperaba con tres tazas de café, como siempre. Una para ella, una para mí, una para nuestro hijo.

—¿Y su hijo?

—Se fue cuando tenía veinte años. Tuvo un problema grande con su madre. Dijo cosas muy malas. Salió por esa puerta y nunca volvió.

Miro la puerta. Es vieja, de color negro.

—Esa noche —dice el viejo—, mi mujer me dijo algo muy raro. Me dijo: «Él va a volver. Yo lo sé. Por eso siempre pongo tres tazas».

—Pero ella murió…

—Sí. Murió esa misma noche. Tenía un problema del corazón. Pero antes de morir, me pidió algo. Me dijo: «Pon tres tazas cada mañana. Yo voy a beber la primera. Y un día, él va a beber la segunda».

El viejo vuelve a la mesa. Toma una de las tazas llenas.

—Esta es la taza de mi mujer.

—Pero… está llena. Usted no la bebió.

—No —dice el viejo—. Yo no la bebí.

La cocina está en silencio. Miro la taza. El café está caliente, pero hay algo raro. El café está más bajo que antes.

—Imposible —digo.

—¿Lo es? —El viejo me mira con ojos serios—. Cada mañana pongo café en tres tazas. Cada mañana, cuando vuelvo a mirar, la taza de mi mujer está medio vacía.

Mi corazón va muy rápido. Quiero salir de esta casa, pero mis piernas no se mueven.

—¿Y la tercera taza? ¿La de su hijo?

El viejo mira la tercera taza. Está llena.

—Esa taza nunca cambia. Mi hijo todavía no ha vuelto.

—Pero… si su mujer bebe su café… eso significa…

—¿Que ella está aquí? —El viejo dice que sí con la cabeza—. Ella nunca se fue. Me espera cada mañana. Y juntos esperamos a nuestro hijo.

En ese momento, escucho algo. Un ruido pequeño, como pasos en el piso de arriba.

—¿Qué es eso? —pregunto.

El viejo no parece nervioso.

—Es ella. A veces la escucho cuando camina por la casa. A veces siento su mano en mi espalda. A veces, por la noche, la veo sentada en su silla.

Miro hacia la escalera. No veo nada, pero siento algo. Un frío muy raro.

—¿No tiene miedo? —pregunto.

—¿Miedo? —El viejo sonríe un poco—. No tengo miedo. Ella me quiere. Y yo la quiero a ella. La muerte no puede cambiar eso.

Me quedo sin palabras. La casa ya no me parece tan rara. Es una casa llena de amor.

—Debería irme —digo al final.

—Antes de que te vayas —dice el viejo—, mira la tercera taza.

La miro. Y entonces lo veo. El café está más bajo. Solo un poco, pero es diferente de antes.

—Eso… eso no estaba así.

El viejo me mira. Sus ojos tienen agua.

—Él está cerca. Puedo sentirlo. Después de veinte años, mi hijo va a volver.

Salgo de la casa. El sol está en el cielo, pero yo siento frío. Camino hacia mi casa mientras pienso en las tres tazas.

Una semana después, veo algo desde mi ventana. Un hombre joven está frente a la casa del viejo. Tiene una maleta en la mano. Mira la puerta con miedo.

El viejo abre la puerta. Se quedan en silencio por un momento largo. Entonces, el viejo pone sus brazos alrededor de su hijo.

Y por primera vez en veinte años, las tres tazas no esperan solas.

The Library

Choose a category

Learn Spanish

Reader

Reader

The Membership

Nómada Digital

Everything — plus the games and the AI companion.

$19.00per month
  • Sample stories + live demos
  • All vocabulary + grammar flashcards
  • All A1–B2 books
  • Conversation flashcards (soon)
  • Learning games
  • AI companion chat