Las Siete Fotos

Mi padre murió un martes. Pero esa no es la historia. La historia empieza cuando encontré las fotos.

Una semana después de su muerte, fui a su casa para limpiar sus cosas. Mi madre no quería ir. Decía que era muy difícil para ella.

La casa estaba vacía y muy tranquila. Caminé por las habitaciones, mirando sus libros, sus fotos, sus cosas. Todo me hacía pensar en él. El hombre bueno y tranquilo que yo conocía.

O pensaba que conocía.

Entré en su oficina. Había una mesa grande y vieja. Mi padre pasaba muchas horas allí, trabajando. Abrí la primera parte de la mesa. Encontré papeles viejos, notas, nada importante.

Entonces abrí la última parte.

Había una caja pequeña. La abrí con las manos. Tenía miedo, pero no sabía por qué. Dentro encontré siete fotos.

En la primera foto, mi padre estaba con una mujer joven y rubia. Al lado de ellos había un restaurante. La foto tenía una palabra: «Lunes».

En la segunda foto, mi padre estaba con otra mujer. Esta tenía pelo negro y largo. Estaban en un parque. La foto decía «Martes».

Miré las otras fotos. Miércoles, jueves, viernes, sábado. Cada día, una mujer diferente. Todas parecían felices. Todas miraban a mi padre con amor.

Mi corazón iba muy rápido. ¿Quiénes eran estas mujeres? ¿Mi padre tenía una vida que yo no conocía?

Tomé la última foto. Domingo.

Mi padre estaba en un jardín con una mujer morena. Pero había algo más. En una ventana, cerca de ellos, había una persona mirando.

Miré más de cerca.

Era mi madre.

Esa noche, fui a la casa de mi madre. Ella estaba en la cocina, haciendo la cena. Puse las fotos sobre la mesa.

—¿Qué es esto? —pregunté.

Mi madre miró las fotos. Su cara no cambió.

—No sé —dijo—. Nunca las vi.

—Madre, hay siete fotos. Siete mujeres. Una para cada día de la semana.

—Tu padre tenía muchos amigos —dijo ella, sin mirarme.

—Pero en la última foto, tú estás mirando por la ventana.

Mi madre dejó todo. Se sentó en la silla frente a mí. Lo hizo muy lento.

—¿Qué quieres saber? —preguntó.

—La verdad.

Ella cerró los ojos un momento. Tomó la foto del domingo y la miró por un largo tiempo.

—Tu padre no era quien tú pensabas —comenzó—. Antes de vivir con nosotros, él trabajaba para el gobierno. Hacía cosas… cosas que no puedo explicar.

—¿Qué tipo de cosas?

—No puedo decir todo. Pero estas mujeres… ellas no eran sus amigas. Eran parte de su trabajo.

—No entiendo.

—Cada mujer tenía información. Tu padre se veía con ellas, una cada día, para recibir esa información. Era muy peligroso.

Miré las fotos otra vez. Ahora veía algo diferente. Las caras no parecían felices. Los ojos tenían miedo, no amor.

—¿Y tú? —pregunté—. ¿Por qué estabas en la ventana?

Mi madre me miró con ojos tristes.

—Yo lo ayudaba. Era la persona que miraba todo. Si algo iba mal, yo tenía que hacer algo.

—¿Hacías el mismo trabajo?

—Sí. Hasta que naciste tú.

Caminé a casa bajo la lluvia. Todo lo que pensaba saber sobre mis padres no era verdad. Mi padre, el hombre tranquilo que leía el libro cada mañana. Mi madre, la mujer que hacía pasteles los domingos.

Los dos tenían otra vida.

Llegué a mi apartamento. Sobre la mesa había algo que no estaba allí cuando salí.

Un sobre.

Lo abrí con las manos. Dentro había una foto.

En la foto, yo estaba en un café. Esta mañana. Alguien me había tomado una foto y yo no lo sabía.

En la foto, alguien había escrito: «Tu padre nos debe algo. Ahora tú vas a pagar».

Miré hacia la ventana.

En la calle oscura, alguien me estaba mirando.

Y yo sabía que esta historia no era sobre mi padre.

Era sobre mí.

The Library

Choose a category

Learn Spanish

Reader

Reader

The Membership

Nómada Digital

Everything — plus the games and the AI companion.

$19.00per month
  • Sample stories + live demos
  • All vocabulary + grammar flashcards
  • All A1–B2 books
  • Conversation flashcards (soon)
  • Learning games
  • AI companion chat