Wanderer
Every flashcard pack and every book.
- Sample stories + live demos
- All vocabulary + grammar flashcards
- All A1–B2 books
- Conversation flashcards (soon)
- Learning games
- AI companion chat
Mi madre sonríe. Mi padre sonríe. Mi hermana sonríe. Todos en mi pueblo sonríen. Siempre. Nunca paran.
Llegué ayer después de tres años en la ciudad. Cuando el autobús paró en la estación, vi a mi madre esperando. Sonreía. No una sonrisa normal. Una sonrisa grande, demasiado grande, que mostraba todos sus dientes.
—Hola, hijo —dijo ella.
Su voz era normal. Pero la sonrisa no se movía. Sus ojos no sonreían. Solo su boca.
—Mamá, ¿estás bien? —pregunté.
—Estoy muy bien —respondió, sonriendo más.
Caminamos a casa. En las calles, todos sonreían. El hombre de la tienda. La señora del café. Los niños jugando. Todos con la misma sonrisa enorme. Las mismas bocas abiertas. Los mismos ojos vacíos.
—Mamá, ¿qué pasa aquí?
—Nada, hijo. Todo está bien. Somos felices.
Mi padre estaba en la puerta. Sonriendo. Mi hermana pequeña estaba detrás de él. Sonriendo. Ocho años. Sonriendo como una mujer de cien.
—Bienvenido a casa —dijo mi padre.
Esa noche no pude dormir. Escuché a mi familia en sus habitaciones. Nadie hablaba. Pero cuando abrí la puerta de mi hermana, vi algo terrible.
Ella estaba dormida. Pero seguía sonriendo. En la oscuridad, sus dientes brillaban como pequeñas luces blancas. Sus ojos estaban cerrados, pero la sonrisa continuaba.
Me senté en mi cama hasta la mañana. No dormí.
Durante el desayuno, mi madre cocinaba huevos. Sonriendo. Mi padre leía el periódico. Sonriendo. Mi hermana comía su pan. Sonriendo.
—¿Cuándo empezó esto? —pregunté.
Silencio.
—¿Cuándo empezaron a sonreír así?
Mi padre bajó el periódico. Sus ojos me miraron. Fríos. Vacíos. Pero su boca seguía sonriendo.
—No entiendo tu pregunta.
—Las sonrisas. Nadie para de sonreír. Nunca.
Mi madre dejó la cocina. Se acercó a mí. Su sonrisa era tan grande que parecía doler.
—Hijo, ¿tú no estás feliz de estar en casa?
—Sí, pero…
—Entonces, ¿por qué no sonríes?
Los tres me miraban ahora. Sonriendo. Esperando.
—Voy a dar un paseo —dije, y salí rápido.
En la calle, todo el pueblo caminaba normalmente. Trabajaban. Compraban. Hablaban. Pero todos sonreían. Nadie paraba de sonreír. Nunca.
Vi al viejo doctor Ramírez en la plaza.
—Doctor —le dije—, ¿qué está pasando en este pueblo?
Él sonrió.
—Todo está bien. Somos muy felices aquí.
—Pero las sonrisas… no son normales.
—¿Normales? —Su sonrisa creció—. Antes estábamos tristes. Ahora sonreímos. Ahora todo está bien.
—¿Qué pasó antes?
El doctor se acercó. Olía a algo viejo, como flores muertas.
—Vino alguien —dijo en voz baja, pero seguía sonriendo—. Alguien que nos enseñó a ser felices. Para siempre.
—¿Quién?
—Sonríe, joven. Solo tienes que sonreír.
Corrí a casa. Busqué en la habitación de mis padres. Encontré una caja debajo de la cama. Dentro había fotos viejas.
Mi familia. Hace seis meses. Sin sonrisas. Caras normales. Algunos tristes, algunos serios, algunos alegres. Humanos.
Y una foto más. Una figura en negro. De pie en el centro del pueblo. Su cara no era clara, pero podía ver una cosa.
Una sonrisa enorme. Más grande que cualquier boca.
Esa noche, alguien tocó mi puerta.
—Hijo —dijo mi madre desde fuera—, tenemos que hablar.
Abrí la puerta. Mi familia entera estaba en la casa. Sonriendo.
—No quieres sonreír —dijo mi padre—. Eso nos hace tristes.
—Pero siguen sonriendo —dije yo.
—Por fuera —dijo mi hermana. Su voz era demasiado vieja para su cuerpo—. Por fuera siempre sonreímos. Pero por dentro podemos sentir todo. El miedo. El dolor. La tristeza. Todo.
Mi madre dio un paso hacia mí.
—Si no sonríes, él vendrá. Y te hará sonreír. Es mejor que sonrías tú solo.
—¿Quién es él?
—Sonríe —dijeron todos juntos—. Sonríe. Sonríe. Sonríe.
No pude moverme. Sentí algo frío detrás de mí. Algo que olía a flores muertas. Una mano tocó mi cara.
Y luego sentí mi boca moverse. Hacia arriba. Más y más. Hasta que dolía. Hasta que mi cara ya no era mía.
Ahora entiendo. Ahora sonrío también.
Es fácil. Solo tienes que sonreír. No tienes que pensar. No tienes que sentir. Solo sonreír.
Y tú también vas a sonreír. Pronto. Muy pronto.
Sonríe.
Para siempre.
Choose a category
Every flashcard pack and every book.
Everything — plus the games and the AI companion.