La Cuna Vacía

Escucha a un bebé.

La mujer abre los ojos en la oscuridad. El bebé llora en algún lugar de la casa. Llora fuerte. Llora triste.

Pero la mujer vive sola.

La casa está en el campo, lejos de todo. Ella llegó hace un mes. Le gusta la paz. Le gusta el silencio.

Pero ahora hay un bebé.

La mujer se levanta de la cama. Sus pies están fríos en el piso de madera. Camina hacia la escalera. Sube poco a poco. El llanto viene del segundo piso.

Hay una puerta al final. Una habitación que nunca usa. La abre.

Dentro hay una cuna. Una cuna pequeña y vieja. Está vacía.

El bebé para de llorar.

La mujer mira la cuna por un momento largo. Después cierra la puerta. Debe ser el viento, piensa. Nada más.

Pero la noche siguiente, el bebé llora otra vez.

Esta vez está más cerca. Ya no está en el segundo piso. Está justo fuera de su habitación. La mujer se sienta en la cama. Su corazón late rápido. Muy rápido.

No quiere abrir la puerta. Pero tiene que saber.

Se levanta. Pone la mano en la puerta. La abre.

No hay nada. Solo oscuridad. Solo silencio.

El bebé ha parado.

La mujer no duerme bien esa noche. Ni la siguiente. Cada noche el bebé llora. Y cada noche está más cerca.

Una semana después, el bebé ya no está fuera de la habitación.

Está dentro.

La mujer está en la cama con los ojos muy abiertos. Escucha el llanto ahí, en la oscuridad, en algún lugar cerca de ella. Muy cerca.

Enciende la luz. Nada. La habitación está vacía.

Pero puede sentir algo. Alguien está ahí. Alguien la mira.

El bebé para cuando hay luz. Empieza cuando no hay luz.

La mujer deja la luz toda la noche.

Pero no importa. El bebé que no puede ver se acerca más. Cada noche, más cerca.

Una noche, la mujer siente algo en su cama. Algo pequeño a su lado. Escucha el llanto justo ahí, tan cerca que puede sentir el aire frío en su cara. Pero no ve nada.

Solo siente el peso. Solo escucha el llanto.

La mujer no puede moverse. El miedo la tiene. El bebé llora tan fuerte ahora. Como si estuviera justo encima de su cara.

Entonces pasa algo imposible.

La mujer siente unos brazos pequeños alrededor de su cuello. Siente un cuerpo frío contra ella. Escucha el llanto dentro de su cabeza.

Pero cuando mira hacia abajo, sus brazos están vacíos. No hay nada.

El peso sigue ahí. El frío sigue ahí. El bebé sigue ahí.

La mujer quiere gritar, pero nadie puede escucharla. Vive sola. Lejos de todos.

Quiere levantarse, pero no puede. El peso la tiene en la cama. Los brazos pequeños la tienen con fuerza. Una fuerza imposible para algo tan pequeño.

Entonces el bebé cambia.

Ya no llora. Ahora hace sonidos pequeños. Sonidos felices. Como si estuviera bien.

Como si hubiera encontrado a su madre.

La mujer entiende ahora. La cuna vieja en el segundo piso. La cuna vacía. Siempre estuvo esperando. Esperando a que alguien viviera en esta casa. Esperando a una madre.

El bebé no va a salir.

El bebé ha encontrado su casa.

La mujer cierra los ojos. El bebé hace sonidos toda la noche. Y la siguiente. Y la siguiente.

Ahora la mujer ya no trabaja. Ya no sale de la casa. Se sienta en la habitación del segundo piso, al lado de la cuna vacía, mirando a la nada.

La gente del pueblo dice que a veces la ven por la ventana. Tiene los brazos vacíos contra el pecho. Como si tuviera algo que no pueden ver.

Y por las noches, si pasas cerca de la casa vieja en el campo, puedes escuchar dos cosas.

Un bebé.

Y la voz de una mujer, cantando.

Para siempre.

The Library

Choose a category

Learn Spanish

Reader

Reader

The Membership

Nómada Digital

Everything — plus the games and the AI companion.

$19.00per month
  • Sample stories + live demos
  • All vocabulary + grammar flashcards
  • All A1–B2 books
  • Conversation flashcards (soon)
  • Learning games
  • AI companion chat