Wanderer
Every flashcard pack and every book.
- Sample stories + live demos
- All vocabulary + grammar flashcards
- All A1–B2 books
- Conversation flashcards (soon)
- Learning games
- AI companion chat
Hay una persona en nuestras fotos que ya no existe. No murió. No se fue. Simplemente… dejó de estar.
Lo descubrimos una noche de tormenta. La luz se fue y mi madre buscaba velas en el armario viejo. Encontró una caja llena de fotos antiguas.
Nos sentamos en el suelo con linternas y empezamos a mirar las fotos una por una.
—Mira esta —dijo mi hermano Pablo—. Somos nosotros en la playa. Pero hay algo raro.
Miré la foto. Éramos mamá, papá, Pablo y yo. Pero al lado de Pablo había un espacio vacío. Un espacio del tamaño de una persona.
—Hay más así —dijo mamá con voz extraña.
Revisamos todas las fotos. En cada una, había un espacio vacío. A veces entre mis padres. A veces a mi lado. Siempre del mismo tamaño.
—¿Quién falta? —pregunté.
Mis padres se miraron. Vi miedo en sus ojos.
—No lo sé —dijo papá—. No puedo recordar.
Pero cuando lo dijo, algo cambió. El espacio vacío empezó a llenarse de color. Primero vi pelo oscuro. Después, un vestido azul. Al final, una cara.
Era una niña. Tenía mis ojos y la sonrisa de Pablo.
—Hay una niña en la foto —dije en voz baja.
Mi madre empezó a llorar.
—Elena —dijo—. Se llamaba Elena. Tu hermana.
Los recuerdos volvieron como agua que rompe una pared. Una voz que me cantaba. Manos que me ayudaban a pintar. Una hermana mayor que siempre me cuidaba.
—¿Qué le pasó? —preguntó Pablo.
Papá se sentó en el sofá. Se veía muy viejo.
—Estaba muy enferma —dijo—. Los doctores dijeron que no había esperanza. Pero una mujer vino a vernos. Nos ofreció un trato.
—¿Qué trato?
—Elena podría vivir para siempre —dijo mamá—. Pero tendría que vivir dentro de las fotos. Y nosotros tendríamos que olvidarla. Si alguien la recordaba, el trato se rompería.
El aire se volvió frío. Las fotos empezaron a brillar.
Entonces la escuchamos. Una voz que venía de todas partes.
—Me recordaron —dijo la voz—. Después de veinte años, me recordaron.
La niña de la foto empezó a moverse. Puso sus manos contra la foto, como si fuera una ventana.
—Quiero salir —dijo—. Quiero volver con mi familia.
Mi madre corrió hacia la foto.
—Elena, mi amor, estamos aquí.
Pero la cara de Elena cambió. Sus ojos se volvieron negros. Su sonrisa se hizo demasiado grande.
—Veinte años —dijo—. Veinte años sola. Veinte años mirando cómo vivían sin mí.
El viento sopló dentro de la casa. Las fotos volaron por el aire.
—El trato se rompió —dijo Elena—. Ahora tengo que volver. Pero las fotos necesitan a alguien dentro. Necesitan a alguien de mi familia.
Las fotos giraron alrededor de nosotros. En cada una, el espacio vacío se hacía más grande. Como bocas esperando comida.
—¡No! —grité—. ¡No vamos a dejar que te lleves a nadie!
—No pueden elegir —dijo Elena—. Alguien tiene que tomar mi lugar.
Mi madre lloraba. Mi padre temblaba. Pablo no se podía mover.
Entonces tuve una idea.
—Espera —dije—. Tú no quieres hacernos daño. Eras nuestra hermana. Nos querías.
Las fotos dejaron de girar.
—Los quería —dijo Elena—. Pero el dolor me cambió.
—Nosotros te recordamos ahora —dije—. Podemos recordarte todos los días. Podemos mirarte en las fotos y contarte nuestras vidas.
—¿Por qué harías eso?
—Porque estar sola es peor que la muerte —dije—. Y si te llevas a uno de nosotros, los demás te van a olvidar otra vez. Por dolor. Por miedo. Vas a estar sola de nuevo.
Las fotos flotaron quietas en el aire.
—¿Prometes que nunca me olvidarán? —Su voz era diferente ahora. Más suave. Más triste.
—Lo prometo —dije—. Todos los días voy a mirar tu foto. Te voy a contar todo.
Las fotos cayeron al suelo. La cara de Elena volvió a ser la de una niña pequeña.
—Está bien —dijo en voz baja—. Me voy a quedar aquí. Pero tienen que cumplir su promesa.
Esa noche, pusimos la foto de Elena en el centro de la sala. Mi madre le habló durante horas.
Ahora, cada mañana, le digo buenos días a mi hermana. Le cuento mis sueños, mis miedos, mis esperanzas. Y a veces, cuando la miro, la veo sonreír.
Tenemos una hermana que vive en las fotos. Y nunca más la vamos a olvidar.
Aunque a veces, muy tarde en la noche, cuando paso por la sala… sus ojos me siguen.
Choose a category
Every flashcard pack and every book.
Everything — plus the games and the AI companion.